La vida cotidiana en el aula   Tipologías

                            Mitos Tecnología Vida cotidiana Debate Miscelánea Investigación Experiencias Proyectos

               Colegas y pringaos Jornada de asesores | Proyectos de Formación en Centros | Actividades de formación

              Trabajo en equipo Cuento | Representante de Formación | Candidat@s a la Dirección de un Centro Público 

 

¿Demagogia en esta página? No, por favor, gracias

         Las tipologías que podrás leer a continuación no son una frivolidad, chanzas del tres al cuarto, caricaturas  vulgares o una trivialización de los problemas. Tampoco pretenden ser textos técnicos o teóricos. Son simples recursos metodológicos que buscan recrear ambientes, evocar situaciones, facilitar el debate, permitir aproximaciones o sugerir la complejidad de los procesos educativos o formativos. Por lo mismo, no expresan la opinión exacta de quien los ha escrito. Quien utilice o interprete estas tipologías como un fin en sí mismas no habrá entendido nada. La habilidad, solvencia, preparación o profesionalidad de un ponente, de un animador, de un formador o de un coordinador radicará precisamente en  saber utilizarlas como un pretexto para transmitir, plantear y/o analizar en otro nivel aquello que desea. El lenguaje coloquial y distendido de algunos personajes obedece igualmente al deseo de no disfrazar la realidad con tecnicismos.  Nuevamente gracias.

                                              

                COLEGAS Y PRINGAOS

            En 1988 se publicó en España el libro escrito por Paul Willis (1978) Aprendiendo a trabajar. Cómo los chicos de la clase obrera consiguen trabajos de la clase obrera (Ediciones Akal, Madrid 1988). En este libro el autor presentaba las tipologías simbolizadas por los propios chavales en la escuela de Hammertown, una ciudad obrera del centro de Inglaterra. Llamaba la atención lo convincente que resultaban dichas tipologías elaboradas a partir de la observación de un espacio social concreto. Las he retomado y las presento esquematizadas y reelaboradas, si bien respetando el hilo conductor del autor. Estas tipologías ayudan a ejemplificar las investigaciones etnográficas, pero particularmente ayudan a comprender mejor el entramado de la conflictividad y de los problemas de disciplina que surgen en los centros de secundaria y bachillerato, haciéndolos, en mi opinión,  más inteligibles y abordables, pues tienen en cuenta las creencias, las percepciones y las vivencias de los protagonistas.

Los tipologías eran básicamente dos: los pringaos y los colegas.

LOS  PRINGAOS (en el original inglés ear´oles, orejas con agujeros, conformistas).

Los colegas consideraban que los pringaos acataban el concepto oficial de la enseñanza sin rechistar.

Creían también que estaban siempre escuchando en las clases, pero casi nunca haciendo cosas; incluso aunque se les viera tomar apuntes permanentemente,  indicador claro, según los colegas,  de su inercia conformista.

(Es sabido que el oído es un sentido pastoso y fácil de engatusar. Tal vez porque  es uno de los órganos menos expresivos del ser humano que sólo responde a la expresividad de los demás). 

Para los colegas, los pringaos presentaban un toque de pasividad decididamente absurdo.

No les veían animados por su vida interna propia, sino por una rígida e informe receptividad, aceptando con facilidad  las propuestas que se les hacía. 

LOS COLEGAS (en el original inglés lads, chavales, golfillos)

Para los pringaos, en cambio, los colegas no reconocían ni aceptaban las normas. La organización de su vida personal les parecía también desordenada.

Les percibían enganchados en la subcultura juvenil, los ídolos musicales, los famosos, deportistas,...

Presentaban rasgos de lo que actualmente denominaríamos lectores hipertextuales. (Ver Cuestiones Psicopedagógicas).

Los colegas provocaban miedos ocasionales a los pringaos.

Podían llegar a ser los líderes naturales de la clase generando esta situación bastante incomodidad en el  profesorado.  

El permanente estado de pasotismo de los colegas provocaba también celos y cierta ansiedad  en los pringaos que por otro lado evitaban caer en su misma red disciplinaria. 

Las simpatías que los colegas despertaban a su vez en los pringaos quedaban camufladas en éstos por un respeto no interiorizado de las normas y por un miedo difuso a que la transgresión les creara problemas con sus familias.

Cuando los colegas impedían el normal desarrollo del proceso educativo aparecía un sentimiento de frustración en los pringaos.

Si se escuchaba atentamente a los colegas surgían sus miedos y su indefensión afectiva junto a una fachada contestataria inducida en parte por el contexto sociocultural.

            Opina si quieres. CUESTIÓN SUGERIDA: 

La ineficacia de las normas de disciplina de muchas instituciones educativas ¿se debe en buena parte a que no se  tiene en cuenta cómo siente, percibe y elabora el alumnado sus relaciones interpersonales dentro de su espacio sociocultural concreto, limitándose los centros educativos a aprobar y/o imponer  normas genéricas  sin analizar ni prever las posibilidades de interiorización de las mismas por parte del alumnado y del resto de la Comunidad Educativa? 

¿Supone abdicar de la autoridad  detenerse en dicha previsión y análisis para acabar cediendo ante la indisciplina, gustos, caprichos, incluso posibles actitudes chulescas de los alumn@s?

¿Queda como única alternativa la instrucción lenta y diferida de expedientes disciplinarios estandarizados  para conseguir del Consejo Escolar castigos ejemplarizantes?

                                                  

                                JORNADA DE ASESOR@S 

de los 5 CPRs de la Subdirección Territorial de Madrid-Este (Año 1994)

Se ofrece seguidamente una muestra de algunos textos utilizados en dichas Jornadas; dichos textos están elaborados desde la perspectiva de los supuestos críticos  de la etnografía escolar y de la investigación-acción. Por razones obvias, no se incluyen en la muestra las actividades propuestas a los 5 grupos de asesor@s, ni las conclusiones elaboradas por los grupos.  

   Proyectos de Formación en Centros | Las actividades de formación | El trabajo en equipo | La educación como magia  

                                                                                                                                                                                                                                                            

                                        PROYECTOS DE FORMACIÓN EN CENTROS

(Situación de la escena: Cinco asesor@s se dirigen despaciosamente hacia sus coches. Es la hora de la comida. El diálogo fluye rápido y sin consideraciones formales)

-Escucha un momento, César. Mira, de los 12 Proyectos de Formación en Centros que tenemos en nuestro CPR reconóceme que sólo dos funcionan medianamente y  porque los coordinadores se están dejando la piel, pero no por méritos nuestros.

Así de contundente sentenció Alfonso sobre algo que le obsesionaba, a sabiendas que ese día los enlaces sinápticos de su hemisferio derecho estaban algo alborotados.

- Yo os digo una cosa - subrayó Berta con reflejos titubeantes - el fallo está  en que la gente cree que un Proyecto de Formación en Centros es como realizar un carrerón: ponentes a cual más brillante, bibliografía interesantísima y actualizada, tratamiento y solución de los problemas del aula, ... Y qué pasa en realidad: que pocos ponentes son brillantes, que la bibliografía es escasamente atractiva y que los problemas del aula apenas se abordan. Y si se abordan  es inevitablemente fuera de su contexto natural. O sea, que de carrerón, nada: autoformación. Cuando oyen la palabra autoformación, el mosqueo se generaliza, en especial en los centros de secundaria. Autoformación que, dicho sea de paso, queda reducida a leer fragmentos dispersos en fotocopias descontextualizadas y, claro, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid buena parte del tiempo se invierte en elaborar los documentos que exige el MEC sin una visión global de lo que se está realizando. Desesperante. ¿Qué ocurre?. Pues que ante una situación tan cómica,  los del CPR nos limitamos a ser los chicos de las fotocopias, los taxistas de los ponentes, o, lo que es peor, los controladores de la asistencia. Eufemísticamente, lo llamamos  observación externa.

- Jo, tía, tu análisis es duro y pesimista, respondió César consciente de que atravesaba unos días francamente lúcidos, tal vez porque había incorporado cantidades suficientes de glucosa en su dieta. Yo creo que el fallo está  en que solicitan un PFC sin saber lo que piden. Con el señuelo de que van a tener una tarde libre y van a acreditar un montón de horas de formación pican como moscas. Pero el error no está en ellos, sino en el CPR. Si cuando se solicitara un PFC nosotros dedicáramos unas pocas sesiones a informar, pero in situ, ayudándoles a elaborar el preproyecto, a aclarar situaciones, pero no con los tres o cuatro que han iniciado la movida, sino con todos los que van a participar, el panorama sería algo distinto. Tendríamos solicitudes más realistas y habríamos realizado casi la mitad del trabajo del curso siguiente. Lo que no tiene sentido es que por falta de previsión e información un Centro pida un PFC, por ejemplo, sobre El zapping emocional en la generación de los furbys ignorando que para abordar ese tema tendrán que conocer cuestiones sobre constructivismo, sobre evaluación, estar medianamente abiertos y receptivos a escuchar más de un rollo teórico que va a contradecir su práctica cotidiana en el aula, olvidarse durante un tiempo de elaborar documentos, leer algunas cosillas medianamente interesantes, prever ponentes que den juego y se ajusten al ritmo del grupo y no ponentes que nunca pisan tierra, ...

-Pero te olvidas de una cosa importante, colega, matiza Ana. Un PFC llevado así ocuparía como mínimo el 30 % del tiempo disponible de los asesor@s que lo coordinaran, no para preparar ya los tópicos 25 juegos de 30 fotocopias cada semana, sino para analizar, contrastar, reenfocar, estar a pie de obra, etc.

- ¿Y quién nos ha formado para eso? Nadie. ¿Haces otro tanto con los Proyectos de Innovación, los Seminarios, etc?, contraatacó finalmente Emilia visiblemente alterada. No digas chorradas César y aterriza de una puta vez. Mira, aunque resulte crudo decirlo, a los Director@s de CPR sólo les interesa un escaparate grande con actividades vistosas y a los de la Subdirección, porcentajes y estadísticas. Así de claro. Y entérate de una vez. De los procesos complejos de la realidad educativa nadie quiere saber absolutamente nada, incluso quienes los sufren y padecen. Hacer, vivir y procesar la formación desde la práctica, no es lo mismo que gestionar la formación. Y os digo una cosa: los PFC sólo sirven para justificar un presupuesto destinado a marear una perdiz que nadie se atreve a cazar.

-Tampoco es eso, Emilia, suavizó conciliadoramente Alfonso. Bueno, os dejo, que esta tarde tengo movida en un centro de secundaria. El coordinador del Proyecto viene a las cuatro a contarme el pollo que se formó con los ponentes de ayer. Y me espero lo peor.

- Anda, hasta luego y que Ausubel te conserve la vista.      

                                             

                                           LAS ACTIVIDADES DE FORMACION

                         Diálogo esquizofrénico entre dos asesor@s

- ¿No hubiera sido más razonable que antes de abrir el plazo para la constitución de posibles Grupos de Trabajo y Seminarios, el profesorado conociera previamente los objetivos de nuestro Plan Anual, nuestras prioridades y los criterios de selección de las actividades?.

- Ya, y qué vas a hacer ahora, no vas a decir a la gente que quiere trabajar que no presente su rollo.

- Vale, de acuerdo, pero mira, tengo aquí un Grupo de Trabajo que en su Proyecto pone la metodología será  activa, moderna, participativa, constructiva y significativa. Y no han puesto nada más en este apartado. Pero es que en el apartado de la evaluación han escrito a secas valoraremos nuestro Proyecto a través de la evaluación formativa, procesual y final. ¿Tú crees?  Esto yo no lo puedo valorar favorablemente. Para colmo quien coordina el Grupo de Trabajo participó el curso pasado en unas Jornadas sobre Planificación de las Actividades de Formación. Alucinante, ¿no?.

-Alguna cosa habrá en ese Proyecto que merezca la pena. Anda, rebusca y no seas tan exigente, Carmina.

- Vale. Desde luego el título me parece de lo más innovador. Fíjate: Repercusiones de la congelación criogénica del cuerpo humano en la evolución psicoafectiva del alumnado de ESO. ¿Qué te parece?

-Pues por ese título yo ya les concedo los 3 créditos que es lo que en realidad buscan.

-Te veo pesimista, escéptico y con una ironía ácida que no me gusta nada, José Carlos.

-Carmina, sencillamente estoy bien informado.

-¿Te puedo plantear otra duda?

-Faltaría más.

-Se trata de un Claustro de 45 profesores que quiere constituirse en Seminario Permanente en hora de exclusiva, de 1 a 2,30 y subdividiéndose en subgrupos. Lo tienen muy bien organizado y el Proyecto merece la pena. Pero, claro, con la Orden de Certificaciones en la mano esto no puede colar como Seminario. Cómo lo ves.

- Pues también mal. Habría que decirles igualmente . Abre los ojos, Carmina. Mira, los Seminarios y los Grupos de Trabajo están siendo el coladero para conseguir créditos blandos en horas de exclusiva, para que algunos Equipos Directivos se prestigien ante su gente, pero con escaso control sobre lo que hacen, presentando, en general, chorradas que nosotros eufemísticamente llamamos  investigación educativa de calidad. Incluso, con suerte, hasta se las publicamos.

-Pero como estás hoy, José Carlos. Lo que estás diciendo es una barbaridad.  Yo el curso pasado tuve que ir casi semanalmente a cinco Grupos de Trabajos porque andaban perdidos.

- Y entonces, ¿para qué presentaron un Proyecto autónomo? ¿No notas que algo falla?

-Claro, es que...

-Este año hemos aprobado ya 14 Seminarios y 53 Grupos de Trabajo para 13 Asesores. Una locura. Y no quiero cabrearme más. Te recuerdo simplemente que tienes que preparar mañana el  Informe de los Programas Solidaridad, Cerebro- Turbodiesel y conducta falocrática en la conducción vial, Do-re-mi-fa-sol-la-si-do en la música rap, Una lectura sexológica del Real Decreto de ESO., Las conexiones de Adenina, Timina, Guanina y Citosina en el rol Asesor, Derivaciones educativas de la "herida cósmica" y la nostalgia en la poesía contemporánea, Disonancias cognitivas de la teoría curricular en el profesorado de COU  y  preparar además  un calendario de visitas con los interesados.

-Pero entonces cuando llevaremos a cabo las prioridades de nuestro Plan Anual de Formación.

- ¿Todavía no te has enterado? Pues cuando hayamos dicho sí a todo lo demás, tontita, que pareces un poco tontita.                 

                                        

       EL TRABAJO EN EQUIPO

La siguiente tipología fantaseada se publicó en la revista BASE del CPR de Torrejón de Ardoz (Madrid). Aquí se presenta con correcciones de estilo y dedicada amistosamente al Equipo Pedagógico de dicho CPR.

Sara tenía un concepto elevado de su rigor profesional. Gozaba con las cosas bien hechas y creía seriamente en el trabajo en equipo pese a las dificultades que entrañaba.

Había asistido a varios cursos sobre dinámica de grupos, leído la mejor bibliografía al respecto e incluso había publicado un trabajito en la revista de su CPR titulado Incidencia electro-química de la dinámica grupal en los ácidos nucleicos.  Entre sus colegas pasaba por una consumada experta en la técnica del disco rayado, técnica, por cierto, que exhibía con garbo y destreza en las reuniones del Equipo Pedagógico. Es más, su desmedida pasión por los entresijos grupales había constituido el argumento definitivo para solicitar en su día la plaza de asesora, pues interpretaba con buen criterio que un CPR representaría la avanzadilla del trabajo en grupo, máxime en tiempos de Reforma del Sistema Educativo. Pero la experiencia acumulada durante los últimos años le había sumido de momento en una profunda perplejidad.

En efecto, resultaba poco agradable para ella comprobar una y otra vez que las Memorias Anuales no eran una evaluación sumativa de los Planes, sino meros documentos burocráticos elaborados sin rigor; a su vez, los Planes Anuales constituían un conglomerado amorfo de actividades inconexas en los que cada asesoría - cual si se tratara de un pequeñito reino de taifas - procuraba incluir lo que buenamente podía; la asignación presupuestaria no obedecía tampoco a criterios objetivos; y las prioridades establecidas por su Subdirección Territorial habían chocado, a veces frontalmente, con las diseñadas en su CPR y ambas apenas tenían algo que ver con las urgencias del profesorado de a pie agobiado por otros menesteres.

Es que es muy difícil trabajar en equipo, escuchaba por doquier cual mantra cansino y agobiante.

Pero lo que más le había sumido en una sensación cercana a un resentimiento curricular turbio era haber constatado que el curso de 60 horas Una visión del Proyecto Educativo de Centro desde la perspectiva de la realidad virtual que ella había diseñado con pasión primorosa para dar cumplimiento al objetivo 2 de su CPR - será  un objetivo prioritario de esta institución potenciar el indefenso sistema inmunológico del profesorado  ante inclemencias curriculares imprevistas  - , había sido desestimado sistemática y olímpicamente por sus colegas de equipo sin que fuera posible argumentar a su favor; en cambio, - y esto era el colmo, pues Sara era extremadamente sensible- la inefable ponencia El karaoke como recurso didáctico desde el punto de vista astral y sus repercusiones foniátricas en el profesorado interino, no sólo había salido adelante, aunque no estuviera prevista, sino que además había rebañado un presupuesto extra de 300.000 pts. para su publicación en forma de separata; separata - hay que decirlo en descargo de Sara - deliciosamente inútil, pues dormitaba de forma graciosilla y casi displicente en casi todos los despachos de las Jefaturas de Estudios; y todo, sencillamente, porque el prestigioso ponente, que en realidad resultó un fiasco, era íntimo amigo del asesor de Nuevos Desarrollos, quien a su vez cultivaba el sentimiento noble de la amistad con el Secretario del Colegio en el que tuvo lugar la actividad, y donde, a la sazón, estaban matriculadas dos sobrinas del Conserje de su CPR. Fatales coincidencias que se habían escapado al ojo clínico del Equipo en la fase previa de la detección de necesidades de formación. Y una enorme contrariedad para el delicado neurovegetativo  de Sara.

Su airada protesta, basada una vez más en los efectos fulminantes de la técnica del disco rayado que tan buenos resultados le había deparado en otras ocasiones, provocó esta vez una ácida respuesta de una asesora de secundaria con evidente perfil complementario: "Mira, Sara, desde que dejaste de tomar cañas y participar en las chirigotas de la hora del café deduje que te faltaban las suficientes habilidades sociales para trabajar en equipo; acéptalo, eres un poco rarita pretendiendo pensar por tu cuenta. ¿Por qué no te limitas a llevar tus cosas sin pisar callos innecesariamente? Créeme, Chiquito de la Calzada alberga más sabiduría que tus disquisiciones sobre cómo rentabilizar al máximo los objetivos de los procesos grupales. El pollo que montas con las dinámicas de grupo, querida, son mera pornografía curricular. Y disculpa mi franqueza".

Sara necesitó algún tiempo para elaborar su desconcierto. Como resultaba previsible, circunstancias tan adversas le habían llevado a tomar drásticamente dos decisiones preventivas:  a) anular su matrícula en el Master "Rentabilización educativa del trabajo en equipo. Las dinámicas grupales desde la perspectiva de la Unión Europea" (250 horas), pues aquello amenazaba engordar exageradamente su abultado expediente académico y su confusión y b) evacuar urgentemente consultas.

En efecto, informada de que entre las paredes recientemente aderezadas del CPR de una ciudad madrileña con horizonte despejado se celebraban unas JORNADAS PARA ASESORES, enfiló hacia allí  sus pasos raudamente.

Nerviosilla, pero sin ambages, inflando pecho, transida del puro genio asesor que ignora oportunamente estereotipados protocolos, espetó sin matices a los asistentes estas cuestiones contundentes:

"1.- Por favor, dadme una sola razón objetiva que justifique el trabajo en equipo en un CPR; una razón que hasta el misántropo más acérrimo, el individualista más desaforado, el descerebrado más gregario o el asesor más astuto estuviera dispuesto a considerar. No os vayáis por las ramas, no consultéis ninguna fotocopia ni cajas rojas, verdes ni amarillas y, si no os importa, sed muy concretos, que una ya peina alguna cana y conoce el misterio incierto de la arruga mañanera.

"2.- A vuestro juicio, ¿cuál sería el referente permanente que canalizaría las distintas propuestas, las variopintas sensibilidades, las discrepancias y los confrontados intereses de un Equipo de Asesores? Y no me digáis "pues la línea pedagógica del CPR", que esa misma milonga me largó el asesor de perfil complementario en Artes Escénicas cuando tuve que organizar unas Jornadas sobre La Generación X en la orientación epistemológica del pensamiento de Carmen Sevilla que él se negó a organizar.

3.- "Decidme también cinco indicadores manifiestamente observables que permitan afirmar con garantía que en un CPR se está trabajando en equipo.

4.-"Y por último, el trabajo en equipo en educación en qué consiste ¿es una vibración electromagnética que surge sin pretenderlo nadie o constituye algo que hay que regular, articular y cuidar con tacto exquisito? Porque últimamente, - y espero que sean putaditas inocentes de mi ascendente zodiacal- no consigo relacionarme más que con personas que hablan a todas horas de la necesidad de trabajar en equipo cuando ni siquiera saben escuchar.

Gracias por adelantado, majos".

         ¿Qué respuesta crees que encontró?                            

                                       

        

                                

                La Educación como magia

El cuento que sigue es una adaptación del original que aparece en la novela EL MAGO de John Fowles, Editorial Anagrama y fue utilizado en un Curso para el desempeño de la función directiva  y en las Jornadas para Asesores (1994) de la Subdirección Territorial-Este de la provincia de Madrid

Érase una vez un bello príncipe que un día de  tonos azules limpios y claros decide presentarse,  o bien como candidato a la Dirección de un Centro, como Asesor, como Inspector o como Orientador, porque cualquier opción era posible.

Este príncipe creía en todo, excepto en estas cosas: no creía en princesas, no creía en islas, no creía en la LOGSE, ni en leyes educativas parecidas y no creía, sobre todo, en Dios. Estaba claro. Su padre, el rey, le había dicho que esas cosas no existían.

Y como no había ni princesas ni islas en los dominios de su padre, ni un solo signo de Dios, ni abstracciones educativas elegantes en todo su entorno, aquel joven príncipe acabó creyendo únicamente en su padre. Era lo más razonable.

Pero un día de espléndido sol salió de su palacio y se aventuró por el territorio vecino. Y allí para asombro suyo, desde cualquier lugar de la costa, veía siempre una isla, o sea, muchas islas; y por todos los lugares encontraba criaturas turbadoras y extrañas que no se atrevía a nombrar.

En un determinado momento, mientras buscaba una barca, un hombre fantástico con traje de noche se le acercó por la orilla.

-¿Eso de allí son islas de verdad?, preguntó ingenuamente el joven príncipe.

-Claro que son islas de verdad, afirmó el hombre con el traje de noche.

-¿Y esas criaturas extrañas y turbadoras?

-Son todas princesas auténticas y genuinas.

-!Entonces Dios debe existir!, gritó aquel romántico príncipe de claros ribetes logsianos en su palabra y en su porte.

-Yo soy Dios, le espetó sin rodeos el hombre del traje de noche, mientras inclinaba afablemente la cabeza.

El joven príncipe volvió a casa lo más rápidamente posible sumido en la perplejidad que le había provocado aquel encuentro tan fascinante.

-Así que has vuelto, le dice el padre.

-Sí, y he visto islas, he visto princesas y he visto a Dios, le respondió el príncipe secamente y con cierto tono de reproche.

El rey ni se inmutó.

-Hijo, ni existen islas reales, ni princesas reales, ni un Dios real, ni, por supuesto, leyes educativas reales.

-¡Yo los he visto!

-Veamos, dime, ¿cómo iba vestido Dios?.

-Llevaba un traje de noche.

-¿Se había arremangado el abrigo?

El príncipe recordó que sí y el rey sonrió.

-Ese es el uniforme de un mago. Te han engañado. ¿Lo sabías?

Viendo esto, el príncipe volvió enardecido a la tierra vecina y a la misma costa donde se topó nuevamente con el hombre del traje.

-Mi padre, el rey, ya me ha dicho quien eres, dijo el joven príncipe indignado. Me engañaste una vez, pero no lo volverás a hacer más. Ahora sé que esas no son islas reales ni princesas reales, simplemente porque eres un mago.

El hombre sonrió tenuemente.

-Eres tu el que te engañas, hijo. En el reino de tu padre hay muchas islas, muchas princesas y muchas leyes educativas invisibles; pero estás bajo el hechizo de tu padre y no aciertas a verlas.

El príncipe volvió a la casa pensativo y más obnubilado que antes. Había algo que no encajaba. Cuando volvió a ver a su padre le miró fijamente a los ojos.

-Padre, ¿es verdad que no eres un rey de verdad sino solamente un mago?.

El rey sonrió con condescendencia.

-Sí, hijo mío; sólo soy un mago.

-Entonces, ¿el hombre de la costa era Dios?.

-El hombre de la costa era otro mago.

-Pues tengo que saber cuál es la verdad, pero la verdad más allá de toda magia.

-No hay verdad más allá de la magia, hijo.

El príncipe entristeció profundamente y desde su hondo abatimiento exclamó:

-Me voy a suicidar.

Entonces el rey desde su serena y honda sabiduría hizo aparecer súbitamente a la muerte. Y la muerte, coqueta, embravecida, seductora y descaradamente presumida se puso en la puerta haciendo guiños al príncipe. El príncipe estremeció lleno de miedo: pero recordó las hermosas islas irreales, las hermosas princesas irreales y las pautas educativas misteriosas e invisibles. Pese a su sudor frío, esta vez aguantó valientemente la situación.

-Excelente, se dijo a sí mismo. Creo que lo podré soportar.

-¿Lo ves, hijo?, musitó quedamente el rey, ahora tu empiezas también a ser un mago.                                                 

                               

                                              EL REPRESENTANTE DE FORMACIÓN

Documento utilizado con los Representantes de Formación del CPR de Getafe (Madrid)

La honestidad de aquel Representante de Formación le llevaba a analizar permanentemente la utilidad de su trabajo. No conseguía ver claro. Le parecía insuficiente  que su función quedara reducida en la práctica a informar de los Cursos que organizaba el CPR de la zona o a tomar nota de las actividades de formación que expresaban sus compañeros. Poco más.  “Si esto es así,  puede hacerlo igualmente el Conserje o un alumno de ESO sin mayores dificultades” - pensaba. Y siempre llegaba a las mismas conclusiones:

a) En  mi  centro la LOGSE está ya interiorizada, se domina con relativa soltura el nuevo lenguaje psicopedagógico y se valora de forma favorable la oportunidad histórica de la Reforma, aunque se interprete  que la financiación está resultando insuficiente; el profesorado, en general,  oscila entre la inercia, el escepticismo, entusiasmos esporádicos  y un cansancio casi crónico, el clásico malestar docente.

b) La visión que  se tiene  en mi Centro sobre los CPRs no es muy alentadora; se les percibe como instituciones en crisis casi reducidas a meros apéndices del Ministerio, limitando su trabajo a la organización de actividades de complicada  implantación en la vida cotidiana de las aulas.

c) La mayoría del Claustro de mi Centro reconoce, igualmente,  que los sexenios están sirviendo para estimular el reciclaje de los sectores más anquilosados del profesorado, pero se critica también la tendencia generalizada a asistir a las actividades de formación para completar horas, más que para mejorar la práctica profesional.

d)  Se considera muy oportuno distinguir entre la actualización inevitable sobre diversas cuestiones (Internet, procesadores de textos, medios audiovisuales, idiomas, etc) y la creencia ingenua que interpreta la vida cotidiana de un Centro como algo fácilmente modificable a base  de una formación que hace gravitar sobre las espaldas del profesorado la eficacia de las Reformas. Es decir, actualización si, pero la formación ha de afectar a otros sectores de la sociedad simultáneamente (padres, altos cargos de la Administración, inspectores, asesores, etc) y no sólo al profesorado.

Con estas mimbres - concluía casi siempre- no resulta atractivo ser Representante de Formación.

Sin embargo, le sorprendía  comprobar  diariamente la desazón que el PEC y los Proyectos Curriculares provocaban entre los compañeros, aunque fuera simplemente por la presión soterrada de la sociedad, o que  la CCP se limitara  a ir sacando adelante asuntos ordinarios de la vida del Centro, pero sin una visión global adecuadamente planificada que sirviera para atajar las dificultades casi endémicas en las aulas (problemas de lectura comprensiva, ausencia de estímulo y motivación en la mayoría de los alumnos, problemas de disciplina, inexistencia de un  clima sereno para el estudio, …).

 

Ante la convocatoria de una nueva sesión de trabajo por parte del CPR, este Representante de Formación deseaba aclararse: o conseguía dinamizar su trabajo, analizando alternativas posibles o dimitiría sin condiciones. Un simple certificado no merecía ya semejantes agobios.

Pero no lo tenía fácil; incluso el Equipo Directivo de su Centro participaba en buena parte de sus reflexiones, razón por la que tampoco apoyaban decididamente su función.

Así eran las cosas.  En fin.                           

                               

 

 

  CANDIDAT@S A LA DIRECCIÓN DE UN CENTRO PÚBLICO

 

EL CANDIDAT@ ILUSO | EL CANDIDAT@ ESCINDIDO | EL CANDIDAT@ TREPA   | EL CANDIDAT@ RACIONAL     

 

             Tradicionalmente se hablaba de tres tipos de Dirección: autoritaria, democrática y liberal. Esta tipología es ya a todas luces insuficiente. En los Cursos institucionales para Equipos Directivos he presentado en 8 ocasiones la tipología  de los hipotéticos candidat@s a la Dirección de un Centro Público,  no la tipología de la Dirección. 

             La novedad de este planteamiento, junto a la notable cantidad de matices éticos y organizativos implícitos en los cuatro tipos que seguidamente se describen,  ha puesto de manifiesto la conveniencia de  análisis y debates  más pausados,  dentro de un módulo dedicado monográficamente a esta complicada cuestión.

 

 

Criterio utilizado para elaborar las tipologías

   Cómo enfrentan los candidat@s a la Dirección de un Centro Público la elaboración de su Proyecto de Dirección y qué valores, actitudes y capacidades podrían deducirse de su planteamiento.

                            

                     Rasgos comunes a los cuatro tipos de candidat@s: 

 

                 Aún persiste en nuestro Sistema Educativo cierto secretismo o carácter vergonzante a la hora de presentarse públicamente como candidato a la Dirección de un Centro, como si presentarse como candidat@ constituyera una forma indecorosa de huir del aula o indicara un entreguismo aquiescente, canallesco y servil a la política educativa del Ministerio de turno.

                Es igualmente frecuente interpretar que la Dirección de un Centro, por definición, no es autónoma en sus actuaciones - lo que desde todos los puntos de vista es incierto, otra cuestión será el grado de autonomía real posible-; por tanto, se concluye que las decisiones de la Dirección se encuentran permanentemente hipotecadas o por el Claustro, el Consejo Escolar, la Inspección, el AMPA  o el Ayuntamiento,... a veces incluso de forma humillante.

               Se conoce también el carácter de mero trámite que el Consejo Escolar concede, en general, a la entrevista con los posibles candidat@s, justamente porque se interpreta que un Proyecto de Dirección es un papel mojado, circunstancia que ayudaría a explicar el tono y el estilo mediocres de la mayor parte de los Proyectos de Dirección.

               En consecuencia, ni el hipotétic@ candidat@ se implicará demasiado en su Proyecto Directivo, ni la Comunidad Educativa lo valorará, ni, como sería deseable, se promoverán debates pedagógicos en torno a su elección, de tal forma que en la mayoría de los casos, salvo que el candidat@ lo tenga muy claro, el cargo aparece abocado a transformarse en un potro de tortura o en una oficina de simple tramitación burocrática, tan sólo aliviada por el desahogo que a la hora de tomar cañas dispensan a la Dirección, la Jefatura de Estudios y la Secretaría, atrapadas también en los enredos de sus funciones.                                                                                                                                                                                                       

                                               

                       

                   EL CANDIDAT@ ILUSO

          No sabe lo que quiere y por lo mismo utilizará un lenguaje prestado y oficialista en la elaboración de su Proyecto de Dirección. Será difícil encontrar en él propuestas concretas referidas a los distintos sectores de su entorno inmediato: padres, alumnos, Inspección, profesorado, etc.

        Posee una visión del Sistema Educativo edulcorada, evanescente e idealista, alejada de los complejos procesos que se dan en la realidad. No resultará extraño que la coordinación general del Centro acabe desbordándole. Aquí la gente pasa de todo, acostumbra a quejarse con cierto deje ribeteado de amargura y desengaño.

        Los agobios y pequeños disgustos cotidianos afectarán incluso a su vida privada, superándolos a base de una inconsistente moralina - aquí cada cual va a su rollo, no hay nada que hacer - o de cierto angelismo trasnochado; a costa, sobre todo, de un machaque permanente de su sistema nervioso. Buena gente, sin embargo; amable, educado, cariñoso, entregado, pero sin agallas. Y es que da por supuesto las cosas; por ejemplo, que el conserje cerrará todos los días la puerta de entrada, el Jefe de la Secretaría tendrá los listados oficiales los días previstos o que la Inspección acudirá solícita cuando precise un apoyo, lo que evidencia su incapacidad para prever, gestionar y planificar y la incoherencia global de su planteamiento.

        Pese a acreditar tres cursos sobre Dinámicas Grupales realizados con los mejores ponentes de la Red de Formación del Ministerio en el CPR de Vitigudino y un Master en Relaciones Sociales en una Universidad Europea las habilidades reales de nuestro personaje se agotan en chuparse todas las sustituciones que hagan falta, pues para eso está, para eso le hemos votado y le pagan unas pelas de más, como sentencia con aire chulesco el valentón impresentable de turno que recala diariamente por la Secretaría del Centro para comentar las noticias más insustanciales de los periódicos de la mañana. Invariablemente nuestro personaje acabará insuflando a sus gestos y compostura una sonrisa blanda que proclama a los cuatro vientos el tufillo bondadoso y masoquista de su enfoque.

            La Dirección del Centro será por tanto un ejemplo de activismo ingenuo, de un voluntarismo torpe y de una entrega entusiasta al papeleo administrativo, como si un Informe redactado con la última versión de Microsoft Office 2000 fuera la clave de la existencia humana y de la calidad de la enseñanza; o se volcará en algunos alumnos marginados y en los padres más bordes y plastas de su Comunidad, brillando por su ausencia cualquier atisbo de coordinación y planificación. Lo tuyo es que es vocacional, acostumbra a decirle su mejor amiga, desconcertada entre la amistad y la conmiseración maternal.

            En fin, carne de psiquiatra. A la altura del mes de febrero presentará con seguridad la dimisión sin que nadie le haga el más puñetero caso en su Comunidad Educativa o en la Subdirección Territorial, resultando difícil encontrar un sustituto provisional que se atreva a coger las riendas de semejante embolado de Centro.                                                                                                                 

                        EL CANDIDAT@ ESCINDID@ 

            Muy buena base teórica. Bien informado de toda la legislación vigente. Empedernido lector de la revista Escuela Española y de las últimas novedades editoriales. Elaborará su Proyecto citando textualmente por doquier los Reales Decretos, apelando a todo tipo de autores a los que recurrirá indiscriminadamente en sus citas, lanzando guiños retóricos en todas direcciones. Así: Se procurará una coordinación adecuada entre los Departamentos o Ciclos para conseguir una correcta elaboración del Proyecto Curricular o será un objetivo preferente de esta Dirección establecer relaciones armónicas con el AMPA del Instituto o del Cole, como si el enunciado de sus intenciones lograra conjurar la dura realidad que permanentemente pregunta sobre cómo, cuándo, con qué estilo, con qué recursos y para qué se hacen cosas semejantes. En fin.

            Y es que la dificultad mayor de este entrañable personaje radica en su incapacidad para establecer un puente razonable entre la sólida teoría que invade su cabeza y el desarrollo cotidiano de la Dirección, lo que le acarreará toda suerte de somatizaciones (sudores, alopecia traumática, depresiones week-end,..) y las chanzas de algunos colegas endiablados cuando, por ejemplo, pretenda convencer a un profesor interino sobre las bondades de la integración y la interculturalidad, pues tal profesor no soporta la presencia de tres alumnos marroquíes, dos alumnos rumanos y un alumno yugoslavo en su aula. ¡Toma atención a la diversidad!, apostillará el bando enemigo que no pierde ocasión para zaherirle.

        No obstante, empecinado y honesto, preparará las interacciones con su Comunidad Educativa con el mayor rigor posible, aunque sin control, pese a dominar magistralmente los supuestos básicos del Interaccionismo Simbólico en los grupos educativos, tema objeto de múltiples lecturas para su siempre postergada, ansiada y difícil tesis doctoral.

        El aire casi metafísico de su Proyecto de Dirección le inducirá a reacciones inesperadas y contradictorias oscilando entre un autoritarismo rancio y rígido de posguerra, una tozudez encomiable o la bajada permanente de pantalones ante padres, profesorado, Inspección o quien se tercie.

        Planificará sin eficacia, retroalimentando con tesón su ya incipiente neurosis profesional. Y es que, sorprendentemente, las denominadas habilidades sociales tampoco son su fuerte. Así las cosas, abandonará la Dirección al segundo año de su mandato con un poso de tristeza en su desvencijado rostro, precisamente para continuar investigando en las interacciones grupales educativas desde la perspectiva del análisis transaccional y del análisis postfreudiano. Tal cual.                                   

                                             

                                   EL CANDIDAT@ TREPA

        Simpático personaje. Una especie representativa de algún sector de la fauna profesoral. Para él la Dirección de un Centro es un mero trampolín para el despliegue de sus intereses personales, a veces pedestres, ruines y bastardos.

        Elaborará un Proyecto para salir del paso, a última hora y si es preciso copiándolo descaradamente del compañero de promoción que dirige un Centro en Titulcia, no en vano presume con ínfulas decadentes conocer a fondo los entresijos de los sistemas de concursos. "El Proyecto no sirve para nada; te lo digo yo. Es tan sólo un pretexto para que la Administración ofrezca una imagen pública democrática y participativa, pero todo esto es lo  mismo de siempre", acostumbra a decir con soltura y desparpajo. Incongruente, parcial y algo chapuza, despertará vergüenza ajena entre el profesorado más inquieto e ilustrado de su Claustro.

            Se apoyará sin sonrojo en sus incondicionales que sin duda los tiene, fomentando arteramente el capillismo y los reinos de taifas, pues la manipulación sutil de las situaciones constituye una de sus más preciadas artes.

            No posee una visión global del Sistema Educativo, ni se le conocen ideas propias. Presume de no leer libros teóricos sobre educación, pues sencillamente los considera inútiles; él se siente un práctico nato, demostrando, por ejemplo, que es capaz de arreglar la fotocopiadora del Centro tantas veces como sea necesario con tan sólo ver desde lejos el encendido.

            Cínico, servil y pelota según proceda o legalista y autoritario inmisericorde en aquellas situaciones que pueden generarle problemas personales. Se declara apolítico y no cree en la Reforma en curso; determinado grupo de profesores le adoran, sin embargo, porque sabe resolver expeditivamente los problemas de disciplina de los alumnos mayores.

            Los expertos pronostican que se trata de una especie en vías de extinción, olvidando tal vez sus dotes histriónicas y camaleónicas que le permite sobrevivir a los avatares curriculares más inciertos, llegando a ostentar la Jefatura de un Servicio de Innovación Educativa administrando sibilinamente las cuatro ideas de moda captadas en las infames fotocopias de cualquiera de las muchas Jornadas en las que ha participado.

            Algunos padres le estimarán sobremanera pues a sus hijos nunca les faltará un papel reglamentario o la beca del comedor escolar. Su Centro vivirá ajeno a cualquier cambio, pues la cartilla Palau es la cartilla Palau y los cuadernos Rubio de cálculo son desde siempre el método más adecuado para agilizar el aprendizaje de las cuatro operaciones básicas.

            Cuando entronca con una dirección de CPR igualmente trepa, que haberlas haylas, conseguirá sin rubor cursos y otras actividades de formación para su gente, más que nada para actualizar los sexenios del personal, pues como afirma con retranca, enseñarnos lo que se dice enseñarnos,  los CPRs nos enseñan muy poco.

            Genio y figura. Dimitir por lo demás no encaja en el agradecido perfil del personaje.                                       

                                          

                    EL CANDIDAT@ RACIONAL

        Éste podía ser nuestro candidato ideal. A saber. Desde luego tiene claro en qué medida será un representante de la Administración, del profesorado o de la Comunidad Educativa, aclarando con cuidado su espacio de maniobra. Por eso le interesa conocer a fondo los detalles concretos del contexto en el que va a actuar.

        Conoce bien la legislación vigente, aunque no cae en el error de llevarla literalmente a los complejos procesos de la realidad. Elaborará, por tanto, su Proyecto de Dirección partiendo de situaciones concretas, debatiéndolo previamente con todos los sectores implicados y aclarando con nitidez lo que considera innegociable de su planteamiento.

        No le arredra lo difícil del cargo, pues su nivel de autoestima y seguridad personal son saludables. Ni accede a la Dirección para sufrir, - jamás permitirá que lo profesional invada o distorsione su vida privada – sino para desarrollar su creatividad personal, resolver problemas concretos, ayudar a la gente y realizar cosas, imprimiendo en todo ello un sello muy personal. Por estas razones estará muy interesado en dar a conocer su candidatura con objeto de que la Comunidad Educativa sepa a qué atenerse. Coordinará bien, sabrá escuchar y no le importará tomar decisiones aunque lluevan por doquier comentarios de pasillo o se mosquee injustificadamente el personal, pues tiene muy claro que quien no sabe decir no, tampoco sabe decir sí.

        Eficaz, resolutivo, conciliador, muy respetuoso, enérgico, vibrante y con sentido del humor. Un fuera de serie, vaya. Posee una visión lúcida y crítica de la actual Reforma en curso a la que apoya sin tapujos en cuestiones que considera relevantes; políticamente informado y comprometido, de talante rigurosamente democrático, no se deja llevar por el prejuicio, la moda, el tópico o la descalificación de las personas; y si llega a escribir en su Proyecto Directivo, por ejemplo, que será un objetivo prioritario fomentar la participación, la solidaridad, el trabajo en equipo o adecentar estéticamente el cuchitril ignominioso de la Sala de Profesores, no cabe duda que articulará inteligentemente todo tipo de estrategias, mecanismos y actuaciones que le encaucen hacia su consecución.

        Curado del narcisismo primario endémico en el sector, no caerá en la trampa de realizar alocadamente actividades sin cuento para salir en la foto como sea, a la vez que sabrá colocar en su sitio a los trepas, indolentes y mediocres, analfabetos ilustrados, resentidos, pelmazos y pasotas que pululen en su entorno, pues las propuestas de su Proyecto de Dirección aprobado pública y democráticamente por el Consejo Escolar serán su referencia objetiva para actuar, circunstancia que le legitimará para ejercer sus funciones sin complejos ni boberías.

        En consecuencia, valorará mucho su tiempo profesional disponible planificándolo y articulándolo de forma inteligente. Es impensable, por ejemplo, que a este personaje y a su Equipo Directivo se le agolpen caóticamente el miércoles a las 12, 30 este mogollón de cosas: dos representantes de editoriales solicitando una reunión no planificada con el Claustro, la mamá de un alumno que quiere abroncar y denunciar a una profesora de 2º de ESO, el equipo de profesores del segundo ciclo de Secundaria que desea renegociar el presupuesto de la excursión a París, la mujer de la limpieza que se lamenta con cajas destempladas de lo guarros y sucios que son los golfos de 1º de Bachillerato, dos asesores del CPR que necesitan comentar con urgencia las excelencias del programa VIVIR PARA VER, una llamada inesperada de la Inspección solicitando los estadillos mensuales de faltas, el colega borde que aterriza diariamente por Dirección para comentar sus chascarrillos sobre la inutilidad de la enseñanza, el último cotilleo de Tómbola o lo mal que está el Barça, el coordinador de un Proyecto de Innovación que quiere presentar su dimisión irrevocable ante lo que considera un cachondeo, tres llamadas para otros tantos profesores a los que hay que ir a avisar al edificio de enfrente, el tutor de 2º B de ESO que reclama cabreado el retroproyector porque el conserje ignora donde está el dichoso aparato, los técnicos en informática que vienen a revisar la página Web que el Centro quiere colocar en Internet, cuatro alumnas que se han borrado de la excursión a París porque los chicos de la clase les llaman vestales con silicona y sus tutores pasan a tope de ellas,...¡Uf!

        Como quien dice, una auténtica joya de Dirección.      

                                               

EN PREPARACIÓN:

   Nuevos perfiles autoritarios: ¿funcionari@s eficaces o eficientes?

© Copyright Bernardo Ceprián Nieto Derechos reservados 2000-2003

 

Mitos | Tecnología  Vida cotidiana | Anecdotario Tipologías | Debate | Miscelánea | Cuestiones   psicopedagógicas Textos históricos | Lecturas hipertextuales | Enlaces | Jornada Continua | Asesoría Investigación | Experiencias | Proyectos | Sobre el autor

                                                                       CORREO 

                                           Puedes escuchar música mientras navegas.