La vida cotidiana en el aula Anecdotario
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¿Tiene sentido un anecdotario en la Red?
"Ahora vas y lo cascas" ¡Papá, papá! ¡Que te calles, Karmele! ¡Campeones, campeones! Convivir es vivir En silencio ¿Siempre nos quedará París? El vuelo de la mariposa
Sí, con las siguientes cautelas:
Toda anécdota publicada pierde siempre la frescura y la naturalidad del contexto en que se produjo.
Leída fuera de ese contexto se puede comprender e interpretar incorrectamente.
Es difícil observar y mantener la objetividad por parte de quien escribe un anecdotario.
El potente valor pedagógico de un anecdotario estriba precisamente en que invita a la reflexión y al cambio a partir de una mejor comprensión de lo que ocurre en las situaciones naturales.
Un anecdotario en la red ha de respetar siempre la identidad y la imagen de los protagonistas.
No es legítimo generalizar a partir de una o varias anécdotas, si bien un cúmulo de anécdotas significativas, relevantes y reiteradas puede sugerir un nuevo horizonte generalizable que ayude a entender viejos problemas.
Se trata, por tanto, de contrastar si tal acumulación anuncia un nuevo horizonte sociocultural en el mundo de la educación.
12
y 13 de marzo de 2001: Aula de 3º A de Educación Primaria
Cruz y Raya son dos jóvenes humoristas que tienen actualmente un programa en la televisión pública española con un alto nivel de audiencia en particular entre la muchachada. Dos de las frases que repiten en todos sus sketches son "Macho, estás podrío" y "Ahora vas y lo cascas". A estas dos frases se refiere la anécdota que sigue.
¿Cómo explicarles - se había preguntado el profesor - lo que es un esquema y un resumen fomentando a la par un alto grado de atención?. Dos conceptos y dos procedimientos que un avezado especialista en secuenciaciones helicoidales de contenidos - vaya tela - consideraría claves para el éxito escolar de cualquiera.
Y es que el profesor andaba últimamente con la mosca en la oreja ante el silencio impresionante que percibía en el aula pero que no se traducía en que aprendieran más, entendieran mejor lo que se les contaba o escucharan con algo de interés.
Se le ocurrió de pronto simular espontáneamente un estudio de televisión desprovisto de televisores, cámaras u otros artilugios. A pelo. Y así, más o menos, discurrió la sesión:
Dos alumnos salen al centro del aula y escenifican el guión que improvisa y dicta el profesor sin esquema previo.
-¿Estás podrío, macho?.
- Pero qué dices, colega.
Había bastado esta sorprendente introducción para que de forma automática el grado de atención aumentara ostensiblemente y bastantes rostros esbozaran una primera sonrisa.
- Fíjate si estás podrío, que seguro que no sabes lo que es un esquema ni un resumen.
- Déjate de rollos a estas horas.
- Pues mira, un resumen es... y un esquema es...
- ¿Vas a estar así mucho rato, tío?
- Pues hasta que te enteres de una puñetera vez.
- Jo, macho.
Muchas risas. Alto grado de atención. La situación va discurriendo con improvisados golpes facilones de humor hasta que uno de los protagonistas consigue expresar con claridad qué es un resumen y un esquema.
Convencido de que el asunto ha quedado claro, el otro protagonista concluye:
- Pues ahora vas y lo cascas.
(Variantes: "Ahora vas y lo difundes" y "Ahora vas y lo meas").
Satisfacción generalizada. Aplausos. Profe, profe, otra vez. Cómo mola. Yo, yo, yo, yo quiero salir. Dos parejas más repiten la situación con distinto diálogo pero idéntico final. El profesor cierra también la explicación de esta guisa:
- Ahora vais y lo cascáis.
______________
"Increíble y alucinante resultado", anotó perplejo aquel día el profe en su diario. Surge de pronto una vieja pregunta: ¿Será posible armonizar alguna vez el lenguaje académico, el lenguaje coloquial, el lenguaje escolar y el lenguaje institucional con el lenguaje de la experiencia cotidiana que viven los escolares?
Recordó el brillante libro de Angel I. Pérez Gómez La cultura escolar en la sociedad neoliberal, Ediciones Morata, 1998 que tanto le había impresionado. Apenas experimentó una imperceptible brisa de entusiasmo.
(Ver en este site: El aula como un espacio escénico permanente; también el comentario del libro Educar en una cultura del espectáculo y Cada vez se lee menos ¿qué está pasando?).
4 de octubre de 2000.Aula de Educación Infantil.
Niños y niñas de 3 años
El profesor había ido para apoyar el proceso de adaptación de los nin@s de 3 años.
(Proceso de adaptación: inteligente manera de disfrazar lo que bastantes pequeñ@s viven como algo muy doloroso. Pero se impone avanzar en la salida del útero real y simbólico. El principio de realidad (Freud) canta las cuarenta al principio del placer. A eso parece atender el proceso de adaptación).
Un niño llama su atención. No habla. Emite chillidos muy agudos. Corretea permanentemente por el aula. Pega a los otros, tira objetos. Le toma en brazos y percibe que su tono muscular es fofo, como de algodón. El pequeño mira desde sus ojos grandes inexpresivos. Ríe, chilla, juega con él. No articula palabras. Ha habido quejas precipitadas de padres porque el niño ya apunta maneras agresivas preocupantes.
La clase sale al patio mientras el profesor gestiona unos papeles administrativos inútiles.
Al volver, el niño le ve y se aferra a la alambrada del patio - una alambrada, otra vez el principio de realidad - gritando espasmódicamente:
- ¡Papá, papá!
- ¡Hola!, contesta el profesor ajustando el volumen de su voz al del niño.
Chanzas y chirigotas entre los colegas. Y una pregunta entre bromista y sarcástica:
- ¿Te habrás sentido muy ancho cuando oíste papá, papá?
- Se disparó automáticamente una interpretación freudomarxista de la situación, responde el profesor.
Françoise Dolto acierta en muchos de sus análisis. "La argucia teórica es un arma eficaz para neutralizar inútiles sentimentalismos".
El horno escolar no está ya para muchos bollos.
Asamblea
de clase: 2º curso de Educación Primaria con 25 alumnos.
El profesor venía observando que algunos de sus comentarios encontraban una réplica inmediata en bastantes alumnos que utilizaban tics televisivos en sus respuestas. Como si las expresiones coloquiales del profesor generaran asociaciones inconscientes con conocidos programas de televisión, con frases repetitivas de los protagonistas de las series o con los tópicos de los anuncios publicitarios.
La asamblea de clase iba discurriendo aquella mañana de forma satisfactoria. El profesor invita a varios alumnos por señas para que, por favor, se callen. Al no hacerlo, un alumno les espeta con voz chillona:
-¡Que te calles, Karmele! (aludiendo a la manera de dirigirse el periodista J. Mariñas a la periodista Karmele Marchante en el programa de televisión Tómbola).
-¡Te callas tu, Mariñas, que te gustan las niñas! - responde el grupo.
Risas, chirigotas, parodias. Así hasta la hora del recreo.
En una clase de 1º de Educación Primaria de un Colegio Público.
El Real Madrid había conseguido su 7ª Copa de Europa. Casi todos los chicos y chicas son madridistas y llegan eufóricos y exaltados al Colegio. Se percibe claramente que se han acostado más tarde que de costumbre. ¡Campeones, campeones, ...! La consigna une al grupo entre bufandas blancas, abrazos y ritos.
Están aprendiendo a leer y a escribir. Ante semejante situación, el profesor escribe en la pizarra la palabra gol con mayúsculas y muchos coloretes, dibuja una portería y un balón. Expectación. Algo calmados, se decide entre todos una frase para celebrar la victoria del Real Madrid.
Un alumno levanta la mano: "Profe, no se escribe gol, se escribe goal, que lo he visto yo en mi consola".
Primera perplejidad. Pero un fenómeno más novedoso aún reclama la atención del profesor: dos alumnos que reciben apoyo logopédico para mejorar su lengua de trapo están pronunciando sin titubeos los nombres más difíciles de jugadores del Real Madrid, Mijátovic, Súker, ...
Estupefacto, el profesor decide continuar trabajando sobre el fútbol hasta la hora del recreo.
Pocas veces la motivación de la clase había sido tan alta.
También en clase de 1º A en un Colegio
Público. Niños y niñas de
6-7 años.
Es viernes. Toca enjuagarse la boca con flúor. Hoy los camareros serán dos niños gitanos y una niña de integración. Comienzan a repartir las servilletas. Al llegar a la altura de un grupo formado por cuatro chicos los camareros se quedan parados y bloqueados. Los cuatro se niegan a coger la servilleta: "No quiero nada de esa idiota ni de estos gitanos. Son guarros y nunca se lavan".
En el pasillo que conduce hasta el aula de 1 º un cartel ligeramente descolocado venía proclamando con rotundidad: CONVIVIR ES VIVIR.
En un aula de 2º de Educación Primaria. 25 alumnos.
-Bueno, ahora vamos al patio en silencio para divertirnos, dice el profesor.
-Jo,profe, o una cosa o la otra, apostilla cortante una alumna.
Educación Infantil: Niños y niñas de 3 años
¿Siempre nos quedará París?(30 de mayo de 2000)
Bajaban content@s la pendiente cercana al Cole. Iban de excursión. Sol. Amapolas y margaritas únicas por todas partes. Risas. Alegría.
De pronto unos niños comienzan a corear:
"Sí, sí, sí nos vamos a París; sí, sí, sí nos vamos a París". El resto del grupo les sigue.
Alucinada, una seña les pregunta:
-¿Y a qué vamos a París?.
- A por la Copa.
-¿Qué Copa?
-¡La Copa!.
(Anécdota real contada por la profesora que la protagonizó).
Aunque no es mi intención añadir comentarios a las anécdotas que figuren en esta página, haré en esta caso una excepción. Adjuntaré simplemente lo que sigue:
Leo en la contraportada del libro La golosina visual de Ignaci Ramonet : " (...) (E)n las modernas sociedades mediáticas, un niño de cuatro años, incluso antes de entrar en la escuela , ya ha sido sometido a miles de horas de televisión, y cebado, a través de su mirada., de sugerencias efímeras, rápidamente desvanecidas.
¿Desvanecidas? No del todo, (...), puesto que todas las imágenes - spots publicitarios, películas-catástrofe, comedias, escenas de guerra y de violencia, etc - dejan rastros subliminales cuya impronta acaba por condicionar nuestro comportamiento y reducir nuestra libertad".
Y al final del primer capítulo de mismo libro: "Hoy sabemos, con espanto, que nuestra sumisión y control de nuestros espíritus no serán conquistados por la fuerza sino a través de la seducción, no como acatamiento de una orden, sino por nuestro propio deseo, no mediante el castigo, sino por el ansia de placer...(pág. 37)".
Vacaciones El curso 1999 - 00 finalizó: el hipertexto continúa
Para Acción Educativa en su XXV Escuela de Verano (25-VI-2000)
Los alumn@s no vienen al Colegio desde el día 23 de junio de 2000. Insignificante anécdota de dígitos envejecidos en el calendario de un aula donde probablemente nada relevante ocurrió durante nueve meses. Qué alivio, sin embargo. Como si toda la presión del mundo hubiera cedido y se hubiera esfumado al instante.
Porque las aulas han cerrado, pero la socialización eficaz y real continúa implacable por otros derroteros. Gilles Lipovetsky (El imperio de lo efímero, Editorial Anagrama, 1990) argumentaba lúcidamente que los mass media habían logrado sustituir en numerosos terrenos a las iglesias, a las escuelas, a la familia, a los partidos y a los sindicatos como instancias de socialización y de transmisión del saber. Administradores educativos y tertulianos prosiguen, sin embargo, sin tomar nota de la situación en el año 2000, mientras impertérritos asignan una y otra vez nuevas funciones y roles a la escuela, como si en los albores del siglo XXI las instituciones educativas fueran todavía un agente de socialización de primer orden.
Le ha tocado el turno ahora a la inmigración e Internet. Y ya tenemos menú fijo para la formación del profesorado de los próximos meses: Inmigración y Escuela, La inmigración desde la perspectiva del Proyecto Curricular, Página Web, Proyecto Educativo e Interculturalidad. Todo sin despeinarse ni bajarse del autobús. Curiosamente se le llama reciclaje. Simples maniobras orquestales de distracción en la oscuridad. Así no vale. Jamás una patera recalará asustada en el patio de un cole. Y los megas - según parece - aún no han conseguido restar llevando mientras tararean una canción.
"El trayecto de los aprendizajes se parece más al vuelo de una mariposa que a la dirección de una bala", había acuñado brillantemente P. W. Jackson (La vida en las aulas, Ediciones Morata, 5ª edición,1998). Mucho me temo que los prejuicios y topicazos sobre la institución escolar acaben seguramente potenciados tras el incesante vuelo hipertextual de las mariposas durante este verano y el desencuentro endémico entre padres, administración y profesorado tienda a acentuarse, mientras el cerebro de la chiquillada -input y output, qué cosas - habrá sido bombardeado, conformado, configurado y formateado con miles de imágenes, spots y toda suerte de mensajes subliminales. Una mariposa exhausta de tanta estimulación recalará alucinada en el mes de septiembre en el pupitre de cualquier aula para ser sometida durante otros nueve meses a una estimulación muy diferente, mucho menos eficaz, de perfil y tonos más planos y bajos, sin espectacularidad, incluso torpe y despistada.
Las vacaciones vienen a recordar que el brillo intenso de los ojos curiosos de un niñ@ merece mejor estímulo veraniego que el que le brindarán, por ejemplo, Tómbola, Gran Hermano, Pokémon, innumerables videojuegos o la mismísima Eurocopa.
No quedan ya espacios para ilusiones endebles. Hoy constituye una suerte de heroicidad mantener la lucidez mientras se trabaja en la enseñanza. No resultará fácil reabrir dentro de dos meses las puertas de la clase con un talante renovado, creativo y crítico, salvo que una energía personal incólume, inteligente e indestructible arrase con todos los obstáculos.
Es posible que algunas adaptaciones curriculares significativas fueran necesarias para reciclar los cerebros viejos y cansados de quienes detentan cuotas de poder real y pueden modificar un poco este estado de cosas. Ya no es de recibo exigir la carga principal de la prueba a los profesionales de a pie que, abrumados y despistados ante los cambios vertiginosos que estamos presenciando, anhelamos las vacaciones.
Una tregua inaplazable de dos meses es absolutamente necesaria. Mucha gente aún no lo entiende.
La mirada etnográfica rastrea incansable la simbología encerrada tras esta mítica palabra: vacaciones.
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